El beso es un acto que encierra un sinfín de emociones entre dos personas, que va más allá de juntar los labios con nuestra pareja, provocando un gran impacto fisiológico en el organismo, incluso más que las caricias.

¿Pero qué sucede en nuestro cuerpo?

Según los científicos cuando dos personas empiezan a conocerse, el cuerpo genera un estado de estrés y tensión a medida que se van relajando, va fluyendo las caricias y miradas, terminan con un suave beso prolongado.

El nivel de cortisol que es la hormona que se libera por respuesta al estrés, baja tanto, que se tiene una sensación de ingravidez hasta el punto de flaquear las piernas. Podría también un abrazo poder disminuir el cortisol, pero no creo que tendría el mismo efecto.

Según los científicos de la universidad de Lafayette Collage confirmaron que los besos de amor tienen más efecto que las caricias. Llegaron a investigar parejas que se besaran y alternativamente se cogieran cariñosamente de la mano, donde observaron que los niveles hormonales de estrés disminuían más con los besos, que con los abrazos.

Las endorfinas segregadas por el hipotálamo disparan la adrenalina y noradrenalina que causan que la presión y el ritmo cardíaco se eleven, dilatando las pupilas, incrementando el oxígeno en la sangre.

Se libera la dopamina que es la hormona de la motivación, el placer, la búsqueda de la novedad, va generando ansiedad y aumentando mas los deseos de besarla, interviniendo la oxitocina que provoca una fuerte sensación de apego y unión con esa persona y la testosterona va en aumento, y el deseo de continuar porque el beso es como una droga, el cerebro es adicto a la oxitocina que se produce cada vez que nos besamos. Esta hormona influye en funciones como el enamoramiento, orgasmo, parto, lactancia y ternura.

Existen elementos neurobiológicos que nos permiten escoger a nuestra pareja ideal, de hecho, podría ser un origen evolutivo del beso, agudizando el sentido del olfato que nos permite percibir olores y sustancias químicas como la proteína del complejo de histocompatibilidad, que indica que cuantas más diferencias genéticas existan, la mujer se sienta más atraída por él, o lo contrario, eliminar candidatos malos que tengan un gran parecido genético.

El hecho que nuestros labios estén orientados hacia afuera, sean más gruesos proporcionalmente al resto de los animales y además tengan una mayor concentración de terminaciones nerviosas en comparación con otras partes del cuerpo, involucra en la corteza sensorial del cerebro un área de gran tamaño, mucho más que el área relacionada con los genitales.

En un beso apasionado participan 34 músculos de la cara, el principal es el orbicular de los labios, participando también otros músculos que están encargados de mover los labios en todas las direcciones, y otros que nos permiten abrir y cerrar la boca como el pterigoideo lateral, medio, masetero y temporal y músculos linguales como el geniogloso, palatogloso, estilogloso e hiogloso, que permite mover la lengua en caso de ser necesario. Llegando a participar otros músculos cuando la persona mueve la cabeza o el cuerpo.

Según Helen Fisher, profesora de antropología en la Universidad de Rutger y experta mundial en la bilogía del amor, el beso es fundamentalmente una cuestión química, según sus investigaciones la saliva masculina contiene testosterona y según ella inconscientemente intentan transferir testosterona para provocar el apetito sexual en las mujeres.

Un estudio realizado por The American Journal of Medicine, que, durante los besos, las parejas intercambian un promedio de 9 ml de agua, 0,7 mg de proteína, 0,18 mg de compuestos orgánicos, 0,71 mg de diferentes grasas y 0,45 mg de cloruro de sodio. Se pueden intercambiar de 10 millones a mil millones de bacterias que representan 278 especies diferentes durante un beso activo, con el 95% de estos organismos clasificados como no patógenos para individuos inmunológicamente competentes.

Besar es todo un arte y las últimas investigaciones por la neurocientífica Wendy Hill durante una reunión de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia, en esta disciplina revelan que intercambiar saliva nos ayuda a evaluar una posible pareja para decidir si es la más idónea.

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