El clítoris es una de las principales zonas de placer sexual de las mujeres, pero se sigue hablando muy poco de él, sigue siendo un tabú y más si nos centramos concretamente en su sensibilidad.

Antes de seguir adelante debemos conocer que el clítoris es el órgano más sensible de todo el cuerpo humano, hasta 2 o 3 veces más que el glande del sexo masculino. Cuenta con varios corpúsculos de Krause que son los responsables de captar las sensaciones y el placer.

Además, este maravilloso órgano está formado por un cuerpo cavernoso que se llena de sangre cuando se estimula, llegando a la erección.

Por otro lado, tenemos las raíces que son las encargadas de mandar la información de las sensaciones.
Por tanto, los niveles de excitación y sensibilidad pueden variar mucho dependiendo de cada mujer, de las experiencias vividas y el momento vital en el que se encuentre cada una.

La sensibilidad del clítoris después del orgasmo es algo habitual, no parece que haya estudios que desvelen cual es la causa específica de dicho aumento. No obstante basándonos en lo que sabemos durante las sensaciones durante el sexo, podemos establecer una hipótesis que permita una explicación plausible.

Una de las trasformaciones que experimenta el cuerpo de la mujer cuando está excitada sexualmente es la dilatación (aumento de diámetro) de los vasos sanguíneos.
Este aumento de flujo de sangre hacia la zona genital tiene como resultado la hinchazón del clítoris. Esta hinchazón puede por sí misma, hacer que el clítoris esté más sensible a la estimulación.
Además de los cambios físicos del clítoris, existen cambios emocionales y mentales en el cerebro que hacen que la mujer centre todavía más su atención en las sensaciones clitoridianas.

Una vez finalizado el orgasmo, la estimulación del clítoris puede resultar dolorosa e incluso en algunas mujeres el clítoris lo pueden sentir entumecido.

El aumento de la sensibilidad del clítoris a veces persiste tras el orgasmo y se desciende lentamente a medida que lo hace la hinchazón, es un proceso que puede alargarse durante varios minutos. En el periodo inmediatamente posterior al orgasmo, la mujer está atrapada entre dos mundos.
Por una parte, la intensidad sexual se ha difuminado, pero su actividad sensorial permanece en estado de alerta, lo que hace que pueda presentar más atención a la sensibilidad del clítoris.

Algunas mujeres explican que los pezones también están muy sensibles al tacto después del orgasmo y que por eso les gusta continuar la estimulación del clítoris o de los pezones, altamente sensibles, tras el orgasmo inicial, para experimentar orgasmos múltiples.

Claramente, se puede afirmar que existen enormes diferencias entre las mujeres en lo que respecta a sensibilidad y preferencias.

Se tiene conocimiento de unos pocos casos de mujeres que presentan una sensibilidad excesiva del clítoris tras el orgasmo, de manera que incluso el más leve roce de la ropa les produce incomodidad, en los casos así se aconseja consultar al médico.

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