Es una rama de la fisioterapia que tiene como función poder valorar, mejorar y prevenir las alteraciones que puedan producirse en el suelo pélvico, siendo una de las zonas más desconocidas y olvidadas de nuestro cuerpo, interviniendo en la micción, defecación, soporte de vísceras, embarazo, parto y en las funciones sexuales, tanto en mujeres como en hombres.
Entre las disfunciones más comunes de suelo pélvico tenemos:

Incontinencia urinaria

Es la más común en nuestra sociedad, aunque no es una enfermedad grave, repercute de forma significativa en la persona afectada, hasta tal punto que modifica su estilo de vida, condicionando sus relaciones sociales.

La incontinencia urinaria ocurre cuando hay un mal funcionamiento de la vejiga, esfínter, músculos del suelo pélvico y sistema nervioso central que controla la micción.
Una valoración completa, incluidos los antecedentes, es la clave para determinar el tipo de incontinencia urinaria y establecer un plan de tratamiento.
Clasificándose en varios tipos:

Incontinencia urinaria

Incontinencia urinaria por esfuerzo

Es la pérdida involuntaria asociada a un esfuerzo físico que provoca un aumento de la presión abdominal como reír, toser, correr, o incluso levantarse de una cama, es la más común entre deportistas jóvenes, ya que los deportes de alto impacto generan una presión abdominal tan grande, que puede haber escapes.
También puede producir incontinencia en mujeres embarazadas por la presión que ejerce el bebé sobre la vejiga, la obesidad es otro factor por la sobre carga de la musculatura del periné y el estreñimiento por la presión de empuje en apnea que se produce.

Incontinencia urinaria por urgencia

Es una pérdida involuntaria de orina que ocurre sin previo aviso, sintiendo un fuerte deseo de orinar, muchas veces incontrolable produciéndose el escape, se debe a una contractibilidad aumentada de la vejiga urinaria, que en condiciones normales solo se contrae cuando la persona decide orinar.
Afectando más a nivel psicosocial y más común en personas mayores, llegando incluso a no salir de casa o programar sus trayectos ubicando siempre un lavabo cerca del trayecto que van a realizar.

Incontinencia urinaria mixta

Se produce cuando se presenta una pérdida involuntaria de orina asociada a la incontinencia de esfuerzo y de urgencia a la vez, produciéndose por un doble mecanismo, sea realizando un ejercicio físico, tos o un estornudo.

Incontinencia por rebosamiento

La persona sufrirá pequeñas pérdidas de orina sin ser consciente de ello ni tener deseo miccional, ocurre cuando la vejiga ya no puede dilatarse más para albergar mayor volumen de orina.

Las que padecen este tipo de incontinencia, notan que siempre se encuentran mojadas sin tener clara conciencia del momento de fuga, esta puede producirse tanto de día como de noche. Es importante conocer la incontinencia urinaria por rebosamiento porque puede ocasionar infecciones e incluso lesionar los riñones si se cronifica.

Incontinencia por gases y heces

Es la pérdida involuntaria y repetida de heces por el ano, ya sea de naturaleza sólida, líquida o gaseosa. Las personas que sufren de esta incontinencia asumirán cambios en su rutina diaria, tanto laborables y sociales y en algunos casos deriva a una depresión y autoaislamiento.
Los cambios que ocurren con la edad pueden predisponer a la aparición de disfunciones rectales. Otro factor importante, son las rupturas de tejido en el proceso del parto vaginal ocurriendo desgarros en el expulsivo del bebé, afectando la capacidad del esfínter anal de poder mantener la continencia.
Pueden definirse dos tipos de incontinencia, la de origen anal si su causa se debe a una lesión de la musculatura anorrectal o una debilidad. Y a la incontinencia de origen rectal, su causa se debe a un cambio en el tejido que conforma el recto.

Algunas personas también pueden sufrir incontinencia por lesión nerviosa del control de la defecación y algunos trastornos intestinales.

Incontinencia por gases y heces

Prolapsos

Descenso de órganos

Es el desplazamiento de órganos de su posición original, llegando incluso a salir o asomar por la abertura vaginal. Los prolapsos tienen varios grados, aunque no los veamos no significa que no lo tengamos.

Algunas mujeres sólo presentan un tipo de prolapso, mientras que otras sufren una combinación de dos o más tipos, esto es debido a que los órganos y tejidos están intrínsicamente agrupados y sus funciones interrelacionadas.

Si los prolapsos de un órgano no se tratan, pueden acabar por afectar las estructuras adyacentes.

Dolor pélvico crónico

Por lo general los prolapsos reciben el nombre del órgano que desciende, la causa puede ser un debilitamiento de los tejidos que sostienen dicho órgano.

El grado I y II ocurre cuando las vísceras descienden un poco o hasta la mitad de la longitud de la vagina, no llegando a dar sintomatología de pesadez vulvar ni vaginal, pero puede provocar dolor a la penetración cuando desciende el útero.

Cuando los son de grado III puede verse desde el introito, llegando a alcanzar la entrada de la vagina, pero no llega a salir del todo solo cuando hay ciertos momentos de presión intraabdominal, llegando a dar síntomas de pesadez e inflamación en la vulva.

En los prolapsos de grado IV el órgano ya se encuentra en el exterior saliendo por completo en algunos casos de la abertura vaginal.

Para evitar los prolapsos debemos conocer la causa que los ha provocado, con una exploración de su ginecóloga o fisioterapeuta especializado.
Entre las causas más comunes tenemos:

• Personas con estreñimiento crónico
• Realizar deportes de alto impacto
• Expulsivos muy largos durante el parto
• Afecciones respiratorias
• Actividades laborables que lleven mucho esfuerzo
• Patologías neurológicas

Los prolapsos no los podemos resolver si ha ocurrido un descenso, pero con un buen tratamiento evitaremos que vaya a más, como en el caso de los prolapsos I y II reestableciendo la estática pélvica trabajando la musculatura del suelo pélvico.
Los prolapsos III y IV los síntomas y signos son:

• Sensación de pesadez o tirón en la pelvis
• Pérdidas de orina o retención
• Sensación de estar sentada sobre una pelota pequeña
• Problemas para evacuar los intestinos

A menudo esto síntomas son molestos por la mañana y empeoran a lo largo del día.

Dolor pélvico crónico

Es difícil de diagnosticar ya que no presenta un síntoma único ni continuo, en numerosas ocasiones, se intenta atribuir los síntomas dolorosos a causas orgánicas específicas, y no es fácil clasificar de manera simple la causa del dolor.

Puede llegar a ser muy incapacitante para la mujer, sintiéndose solas e incomprendidas.

En un principio la causa inicial que provocó el problema desaparece, pero las estructuras afectadas son responsables de la cronificación y del dolor.

Dolor pélvico crónico

El dolor está situado en el abdomen inferior, periné, vagina, uretra, región vulvar y anal. Sintiendo una molestia constante puede ser leve o agudo, llegando a sentir en toda la región pélvica o solo en puntos localizados, afectando a la capacidad de realizar vida cotidiana y en las relaciones interpersonales.

Causas más comunes:

• Adherencias pélvicas
• Problemas musculoesqueléticos
• Enfermedad inflamatoria pélvica crónica
• Alteraciones gastrointestinales
• Patología urinaria
• Factores psicológicos

Sin embargo, muchas veces no es posible identificar una única causa del dolor, si éste fuera el caso el objetivo del tratamiento es multidisciplinario, el primer paso es entender cómo se genera el dolor y reducir los demás síntomas y mejorar la calidad de vida.

Estreñimiento

Es el término que se utiliza para diagnosticar la escasa frecuencia de defecación como la dificultad para expulsar las heces. La frecuencia considerada normal para hacer las defecaciones oscila entre tres deposiciones diarias como máximo, y tres defecaciones por semana como mínimo.

En la actualidad no existen cifras concretas para diagnosticar si una persona tiene estreñimiento, se tiene que tener en cuenta diversos criterios.

Estreñimiento

• Si es necesario hacer un esfuerzo excesivo
• No se logra una evacuación completa
• Si las heces son duras
• Si la frecuencia de defecación es inferior a tres veces por semana.

Las causas más frecuentes

• Sedentarismo
• Mala dieta
• Algunos medicamentos
• Hipomotilidad intestinal
• Debilidad de la musculatura
• Prolapsos del recto

Para un correcto funcionamiento del tránsito digestivo dependerá del estado emocional, la alimentación y la correcta función de la musculatura que nos ayuda a evacuar.

Fisiosexología

Disfunciones sexuales (dispareunia, vaginismo, disfunción eréctil)

La sexualidad tiene dos funciones, la reproductiva y la erótica ligada al placer. Para que la función erótica pueda desarrollarse, es imprescindible tener el deseo sexual.

La fisiosexología nos ayuda a trabajar en las dificultades que pueden presentar en las relaciones sexuales y la función erótica, el objetivo es mejorar a través de las diferentes técnicas, el equilibrio sexual, abordando las patologías de origen funcional desde el punto que le permitan tratar aquellas dolencias sexuales tales como la dispareunia, vaginismo, eyaculación precoz, impotencia o disminución de la sensibilidad sexual, ligadas a trastornos funcionales de tipo neuromuscular, neurovascular, propioceptivo u otros.

Fisiosexología​

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