Existen muchos mitos acerca de la sexualidad en las personas mayores. Aún se arrastra la influencia del desconocimiento y los patrones culturales rígidos y censuradores especialmente visibles en el tema de la sexualidad.

Unos de los mitos más extendidos es que la actividad sexual está destinada a desaparecer a medida que la persona se hace mayor. Lo cierto es que la sexualidad humana se desarrolla desde la infancia y alcanza su mayor sentido y trascendencia en la madurez, es decir que desde el momento en que se nace hasta que se muere la persona es un ser sexuado.

Sin embargo, aunque la sexualidad no sea tan apasionada como en la etapa adulta, esta se transforma en una sexualidad tierna, más relajada, centrada en la calidad, más que en la cantidad. No se hace tan necesaria la relación coital para disfrutar de la sexualidad u obtener placer de la pareja sexual. Las caricias, los besos, los abrazos, la sensualidad y los tocamientos pueden ser suficientes. Las emociones asociadas a la sexualidad, como el amor y la alegría, así como las sensaciones sexuales se ven aumentadas y vividas con mayor intensidad.

Si bien es cierto que con la edad la actividad sexual disminuye, esta disminución no estaría relacionada con el deseo sexual, la cual disminuye muy poco o bien puede conservarse sin cambios e incluso llegar a aumentar en algunos casos.

Las enfermedades físicas y psíquicas también pueden ejercer una negativa influencia sobre la vida sexual, que suele acompañarse con problemas de erección y eyaculación debido a las alteraciones de la función vascular y neurológica.

Determinados medicamentos usados durante estas edades pueden afectar a la libido.

Existen una serie de cambios fisiológicos que ocurren con la edad.

Cambios en el comportamiento y en la respuesta sexual en el hombre
  • Una persona mayor necesita más tiempo para lograr la erección. El hombre joven necesita como promedio de 15 a 30 segundos, mientras que el adulto mayor puede demorar hasta 10 minutos.
  • Al demorar más tiempo en eyacular, prolongará más el coito.
  • La erección del hombre de más de 50 años es menos firme, debido a que los vasos sanguíneos no son tan elásticos como antes, y los músculos son menos potentes.
  • Existe una disminución del eyaculado en cuanto a su volumen y la fuerza con que es expulsado, debido a una menor potencia de los músculos eyaculadores y, por lo tanto, de sus contracciones durante el orgasmo.
  • El período de pérdida de la erección después de la eyaculación se produce con más rapidez.
  • La erección puede disminuir, perderse o recuperarse en una o múltiples ocasiones durante el acto sexual prolongado, y en ocasiones, el pene no alcanza una completa erección hasta momentos antes de la eyaculación. Esto depende también de la intensidad de los estímulos sexuales.
  • El hombre de edad avanzada puede gozar perfectamente del coito sin llegar necesariamente al orgasmo.
  • En el adulto mayor también puede perderse la llamada fase de inevitabilidad eyaculatoria.
  • En el hombre mayor de 50 años disminuye la elevación de los testículos dentro del saco escrotal antes de la eyaculación, por la acción de los músculos cremasterianos.
Cambios más significativos en el aparato genital femenino
  • Los labios mayores y menores pierden elasticidad y se observan atrofias progresivas de las capas dérmicas y epidérmicas, lo mismo que el resto de la vulva.
  • La vagina, con la disminución de estrógenos, tiene menos capacidad para su fluidificación, lo que a su vez facilita infecciones locales. Su mucosa se hace más fina y seca, además pierde longitud, se hace más estrecha y menos elástica, y reduce su capacidad de distensión.
  • El clítoris tiene mayor dificultad para la erección.
  • Disminución de masa de las mamas.
  • Debilitamiento de la musculatura vaginal y de la zona perineal, por lo que existe menor contracción de la vagina durante la fase de plataforma orgásmica.
  • Las contracciones uterinas del orgasmo se hacen más débiles, y en ocasiones dolorosas por ser más espásticas que rítmicas. Disminución del vello axilar y púbico.

El sexo en la tercera edad debe abrirnos a un maravilloso capítulo especial; un nuevo enfoque en la intimidad lleno de romanticismo y sensualidad, en el largo juego de un preámbulo lleno de caricias sensuales y tiernas que vayan animando a la pareja; que la prisa de la juventud no dejó disfrutar.

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